En el último año, he dormido más que en toda mi vida anterior junta (quitando mis años muy infantes) así que he estado en casi todos esos países, que me crearon una fascinación tal, que estuve a punto de querer quedarme allí para siempre.
Es difícil visualizar la mayoría de esas cosas que a tu mente le gustaría que pasaran en la vida del día a día. La de levantarse, con suerte ir a trabajar, llegar a casa, con suerte salir con tus amigos, ya sabéis, lo que llaman rutina diaria. La rutina diaria puede ser bendita pero muchas veces sólo encontrando las grietas que se abren en ella, podemos hallar vía libre para entrar en el país de los sueños, estando despiertos.
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